
Prefacio a David Copperfield
Breviario de lecturas



Tal día como hoy hace 81 años nació en la ciudad de Barcelona el poeta y editor Carlos Barral.
Tras una reyerta tabernaria en la localidad de Deptford el dramaturgo británico Christopher Marlowe murió tal día como hoy del año 1593.
"Hay en la existencia del hombre pocos instantes en que sufra mayor contrariedad y existe menos compasión como cuando corre dando caza a su sombrero. Es preciso tener una gran dosis de sangre fría, un juicio muy seguro para poder atraparlo. Si se corre con demasiada velocidad se pasa por encima de él; si uno se baja lentamente, en el momento en que cree asirlo ya el sombrero está lejos. El mejor método es caminar paralelamente junto al objeto de vuestra persecución, es ser prudente y atento, esperar la ocasión, adelantarse por grados, inclinarse después rápidamente, tomar el sombrero y encajarle sólidamente en vuestra cabeza, sonriendo graciosamente todo este tiempo, como si os pareciera la broma tan buena como a los demás."
Tal día como hoy del año 1816 nacía en la localidad inglesa de Thornton la magnífica escritora Charlotte Brontë. En una de sus cartas se plantea las siguientes cuestiones: "(...) pero, estimado señor, ¿no es la experiencia real de cada individuo muy limitada? Y si un escritor se atiene a ella total o parcialmente, ¿no correrá el peligro de repetirse y también de volverse un ególatra? Por otro lado, además, la imaginación es una facultad poderosa e inquieta, que reclama atención y ejercicio: ¿acaso hemos de hacer oídos sordos a sus gritos e ignorar sus forcejeos? Y cuando nos muestra panoramas brillantes ¿no debemos contemplarlos ni intentar describirlos? Y cuando es elocuente y nos habla rápida e insistentemente al oído, ¿no hemos de escribir a su dictado?"
Hoy se cumplen 166 años del nacimiento en Nueva York del prolífico escritor Henry James. Con el paso del tiempo su característico estilo digresivo se fue acentuando hasta convertirse en casi un galimatías de exigente pero gozosa lectura. Sus novelas y cuentos apelan -virtud nada frecuente- al buen gusto y a la inteligencia del lector."Una obra literaria es una forma, pero no es raro que el autor que manifiesta una conciencia de las responsabilidades comprometidas en esta circunstancia perciba que se le considera un personaje peligroso. Normalmente se le permitirá ser un artista, pero no demasiado; el camino del arte lleva, al parecer, a algo peor que la locura. Esta peculiar superstición se ha impuesto con tanto éxito que el mero hecho de haber sido indiferente al peligro constituye en sí mismo una originalidad"
Henry James, La imaginación literaria
(Trad. Javier Alcoriza y Antonio Lastra)
"Cuaderno de Nueva York" 1998
Tal día como hoy hace 87 años nació en Madrid el gran poeta José Hierro. Dibujó hermosos barcos de colores para dedicar sus libros a los lectores porque paradójicamente le faltaban las palabras o acaso por un resto de timidez.

EL ARTISTA
Sobre montones de cadáveres,
sobre espesuras de gritos que han quedado
hemos bruñido un torso resplandeciente
o espabilado la gracia lunar,
sobre las sombras de los seres resentidos y acres.
Sobre figuras que acapara el polvo,
sobre el humano río que se queja,
sobre la torva espalda del trabajo
la indiferencia de los pájaros que cantan
y la huida cobarde.
Así, porque los guantes ocultan un corazón helado,
porque las bellas palabras son fermentos bbbbbbbbreverdecidos,
porque la soledad es nuestro nido de gusanos,
se nos llama tulipán o rosa
sobre piras inmensas de hambre.
Candente horror, 1936
El 1 de abril de 1904 nacía en la localidad alicantina de Alcoy el exquisito poeta Juan Gil Albert. Como el caracol en su concha permaneció durante el franquismo alejado por voluntad propia de la insalubre vida pública española escribiendo una obra de factura deslumbrante y rara autenticidad.

Carta de Asturias
Editorial Gadir, 2006
La primera frase de un libro, si es brillante, suele convertirse en una losa demasiado pesada de levantar para el escritor. Carta de Asturias comienza de forma memorable: "Asturias, en el norte de España, tiene forma de mariposa". El resto es otra historia muy diferente.
De la lectura de este libro se pueden extraer varias conclusiones. En primer lugar, que Hugh Thomas -un reconocido hispanista de origen galés, autor de una pionera y célebre historia de la gerra civil española, publicada en 1961- no es un brillante estilista. Carta de Asturias está escrito en un estilo anodino, desaliñado, y el lector tiene a menudo la impresión de tenérselas que ver con una especie de guía michelín. Lo que en un libro de historia quizá pueda considerarse adecuado para cubrir el expediente (una prosa funcionarial), en uno de viajes, publicado además por una editorial digamos literaria, no alcanza de ninguna manera a satisfacer las expectativas.
En segundo lugar, que resulta inequívoca la deriva que con el tiempo ha tomado el pensamiento del historiador británico -reconocida por el propio Thomas en una entrevista concedida al diario El País: 'Soy equilibrado en mis juicios, pero ahora soy más conservador que en los años sesenta'. La primera parte de esta aseveración se desmiente primero en este libro con expresiones como "el extraordinario general Queipo de Llano" (individuo cuyo mayor mérito militar fue la salvaje represión que ordenó en Sevilla contra la indefensa población civil -'Id preparando sepulturas'- y responsable último del asesinato de García Lorca -'Dadle cafe, mucho cafe') y más tarde se vuelve triste falacia en el capítulo "La guerra civil en Asturias" donde Hugh Thomas haciendo gala de un disparatado revisionismo histórico tilda a los republicanos de "fuerzas revolucionarias" e incluso de "exaltados revolucionarios" (¿?) mientras que el ejército nacional se dedica a "liberar" Oviedo o "rescatar" Covadonga (¡!). Un poco más tarde el hispanista galés intenta justificar de forma patética el brutal exterminio llevado a cabo por el ejército nacional tras la guerra civil. Para rematar la faena el traductor convierte a los nacionales en "nacionalistas" (lo que no deja de tener su retranca).
Más allá de cuestiones estilísticas e ideológicas (pero ¿se pueden dejar aparte?) el libro, primorosamente editado por Gadir, contiene una generosa muestra de bellas fotografías de Asturias y una apasionada vindicación del gran Jovellanos, y podrá ser útil tanto al lector curioso como al viajero concienzudo pues proporciona valiosa información sobre buena parte de los monumentos e iglesias del Principado. Sin embargo -imperdonable olvido- Hugh Thomas no hace mención alguna al bellísimo parque natural de Somiedo.
BREVE NOTA AUTOBIOGRÁFICA
A pesar de lo mucho objetado a Carta de Asturias tengo que reconocer que su lectura me ha emocionado profundamente pues no en vano tengo ascendencia asturiana (mi padre y mi madre nacieron en sendos pueblecitos pertenecientes al concejo o municipio de Cangas de Narcea) y buena parte de los veranos de mi infancia y adolescencia los he pasado allí. Muchos de los lugares citados por Hugh Thomas me traen a la memoria gratísimos recuerdos -Luarca, Castropol, Ribadesella, Llanes, Leitariegos- y de mi propia cosecha puedo aportar alguno más: Morzó (el pueblo de mi madre), Villategil, Puenteciella, Bimeda, Fondos de Villa. Esta reseña se escribió teniendo muy presente a toda mi familia asturiana, a los que ya no están -mis abuelos Adela y Francisco, María y Amador, mi tío Luis, la querida tía Carmen y también al bueno de José de Sildo- y a los que allí continuan: mis tíos Claudio e Isolina, mis primos Paco, Bea y Luisma. Y por supuesto a mis padres.
Hasta pronto

Hace 114 años tal día como hoy nació en la localidad alemana de Heidelberg el inclasificable y escurridizo escritor Ernst Jünger. Su ingente obra todavía no ha sido adecuadamente comprendida ni valorada en toda su verdadera magnitud.
"Los niños son seres divinos: el mundo estaría en orden si nosotros nos educáramos siguiéndolos a ellos en vez de educarlos de acuerdo a nuestra modalidad"
Enst Jünger, El autor y la escritura (Trad. Ramón Alcalde)